Ortopedia y Traumatología

Ecografía abdominal completa

Examen por ultrasonido que evalúa órganos abdominales para detectar alteraciones en su estructura y funcionamiento.

Agenda una cita con

los mejores especialistas

Ecografía abdominal completa

(incluido renal y retroperitoneal)


La ecografía abdominal completa es un estudio no invasivo que utiliza ultrasonido para examinar órganos como el hígado, riñones, vesícula biliar, páncreas y estructuras retroperitoneales. Este procedimiento permite detectar anomalías como cálculos, quistes, inflamaciones o tumores. Es ideal para personas con dolor abdominal, problemas digestivos o antecedentes familiares de enfermedades abdominales.

Beneficios

Proporciona una evaluación integral de los órganos abdominales. Es un procedimiento seguro, indoloro y no invasivo. Detecta problemas como cálculos, tumores o inflamaciones de forma temprana. Facilita la planificación de tratamientos específicos y efectivos. Es ideal para el seguimiento de condiciones crónicas o el diagnóstico de nuevos problemas.

Preguntas frecuentes

Sí, generalmente se requiere un ayuno de 6 a 8 horas antes del examen para obtener imágenes más claras y evitar que la comida o gases en el tracto digestivo interfieran con los resultados. Consulta con tu médico si tienes dudas específicas.


El examen suele durar entre 15 y 30 minutos, dependiendo de la complejidad del estudio y de las áreas específicas que se estén evaluando.


Sí, la ecografía abdominal es completamente segura para mujeres embarazadas. Utiliza ondas de sonido y no radiación, lo que la convierte en una técnica no invasiva y sin riesgos para el bebé o la madre.


En la mayoría de los casos, los resultados están disponibles inmediatamente después del examen. El radiólogo analiza las imágenes y el médico que ordenó el estudio te explicará los hallazgos en una consulta posterior.


Si se detecta alguna anomalía, sigue las recomendaciones de tu médico, que podrían incluir:

Solicitar estudios adicionales para confirmar el diagnóstico. Derivarte a un especialista según el tipo de anomalía detectada. Iniciar un tratamiento o monitoreo específico si es necesario. Es importante no alarmarse y trabajar junto con tu médico para determinar el mejor curso de acción.