
Atención integral para el diagnóstico, manejo y tratamiento de la hipertensión y sus factores de riesgo cardiovascular.




Anota tus cifras de presión arterial recientes si las has medido en casa o en farmacias con fecha y hora
Registra todos los medicamentos que tomas actualmente, incluyendo dosis y desde cuándo los usas
Trae exámenes de sangre recientes si los tienes, especialmente perfil lipídico, glucosa y función renal
Informa sobre antecedentes familiares de hipertensión, infarto, accidente cerebrovascular o enfermedad renal
Lista hábitos relevantes como consumo de sal, alcohol, tabaco, nivel de actividad física y calidad del sueño






Se diagnostica hipertensión cuando la presión arterial es igual o superior a 140/90 mmHg en dos o más mediciones en días distintos. Cifras entre 130-139/85-89 mmHg se consideran presión normal-alta y también requieren seguimiento y modificación de hábitos para prevenir su progresión.
No. La hipertensión es conocida como el "asesino silencioso" porque la mayoría de las personas no presenta síntomas hasta que ocurre un daño grave en corazón, riñón o cerebro. Por eso los controles periódicos de presión arterial son fundamentales incluso cuando uno se siente completamente bien.
En la mayoría de los casos es una condición crónica que requiere manejo continuo. Sin embargo, con cambios sostenidos en el estilo de vida algunos pacientes logran reducir o suspender medicamentos bajo supervisión médica. El objetivo es siempre mantener cifras controladas para prevenir complicaciones a largo plazo.
La hipertensión primaria o esencial representa el 90% de los casos y no tiene una causa única identificable. La hipertensión secundaria tiene una causa tratable como enfermedad renal, hormonal o apnea del sueño. Identificar la causa secundaria es clave porque su tratamiento puede controlar o curar la hipertensión completamente.
En hipertensión leve o normal-alta, los cambios de estilo de vida pueden ser suficientes como primer paso. Reducir el sodio, hacer ejercicio regular, bajar de peso y limitar el alcohol tienen impacto real en las cifras. Sin embargo, muchos pacientes necesitan medicación además de estos cambios para alcanzar metas terapéuticas seguras.
La hipertensión crónica no controlada daña progresivamente corazón, cerebro, riñones y vasos sanguíneos. Las principales complicaciones son infarto al miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica y deterioro visual por retinopatía hipertensiva. Todas son prevenibles con tratamiento oportuno y adecuado.